Psicopolítica · Mayo 2026
Psicopolítica del 'Me Gusta': cómo Byung-Chul Han explica la nueva economía emocional de las campañas electorales.
Byung-Chul Han lo formuló con precisión quirúrgica: en el capitalismo del 'me gusta', el explotador es, a la vez, el explotado. Aplicada al terreno electoral, esta tesis reescribe las reglas del marketing político: el votante deja de ser audiencia y se convierte en trabajador no remunerado de la campaña.
Byung-Chul Han ha condensado en una sola fórmula el régimen psicopolítico contemporáneo: en el capitalismo del 'me gusta', el explotador es, a la vez, el explotado. La frase no es una metáfora literaria; es la descripción exacta del nuevo modo de producción de adhesión política. El votante del siglo XXI no consume contenido electoral: lo produce, lo distribuye y se autoconvence al hacerlo. El consultor que no entienda esta inversión seguirá comprando impresiones cuando podría estar reclutando trabajadores no remunerados.
La mecánica es transparente una vez nombrada. Cada 'me gusta' que un ciudadano otorga a una publicación política es, simultáneamente, un acto de consumo (recibe el mensaje) y un acto de producción (lo amplifica algorítmicamente). Cada vez que comparte, comenta o crea una variación del contenido, ejecuta gratuitamente un trabajo que en la era de los medios masivos costaba millones de pesos en pauta. El usuario se siente libre — y allí radica la genialidad del régimen — precisamente cuando más rinde para la operación que lo modula.
Para una campaña profesional, esto se traduce en una arquitectura de tres capas. La primera es contenido semilla: un núcleo reducido de militantes pagados produce piezas calibradas — hashtags, retos, plantillas de meme — diseñadas para invitar a la imitación. La segunda es activación de red: cien seguidores comprometidos comparten esas piezas, alcanzando a diez mil personas a costo cero. La tercera es producción ciudadana: los propios simpatizantes generan contenido derivado — testimonios, parodias, montajes — que el algoritmo distribuye con preferencia por su autenticidad percibida.
El efecto psicológico es más profundo que el alcance. Cada acto público de adhesión activa el principio de coherencia descrito por Robert Cialdini: el ciudadano que ha defendido públicamente a un candidato encuentra cada vez más costoso retractarse. La validación social automatizada — likes, shares, comentarios afines — refuerza la identidad política del usuario en cada interacción. El resultado no es un votante persuadido; es un votante autoconvencido, que percibe su adhesión como decisión propia y no como producto de una arquitectura diseñada.
Han advierte sobre el costo civilizatorio de este régimen, y la consultoría seria debe asumir esa advertencia con responsabilidad ética. Operar en el capitalismo del 'me gusta' sin discernimiento es contribuir al agotamiento del sujeto contemporáneo. Operar con conciencia, en cambio, permite construir comunidades políticas reales sobre infraestructuras digitales reales, sin caer en la manipulación cínica que erosiona la propia legitimidad del proyecto.
EME Gabinete Estratégico integra la analítica psicopolítica de Han en el diseño operativo de cada campaña digital, articulando producción de contenido, activación de red y ética de la modulación bajo doctrina propia.
EME Gabinete Estratégico
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