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Casos · Estrategia territorial · Octubre 2026

Diecisiete días para dejar de defender todo: un caso de campaña municipal

Nos llamaron con veinticuatro días en el calendario. Un distrito de más de 1.2 millones de habitantes, el más poblado de una capital sudamericana, con 17 candidatos a la alcaldía. Nuestro candidato, un empresario local en su tercera postulación, aparecía tercero en la medición de junio, a más de treinta puntos del oficialismo. Sin estructura digital propia: un sitio a medio hacer, sin canal de WhatsApp, y casi todo el alcance prestado de páginas de noticias locales.

Con ese reloj no hay construcción de marca que valga. Hay que decidir dónde pelear.

Primero, medir de verdad

Levantamos una encuesta de mil casos y no nos quedamos en el porcentaje distrital, que daba 7.5% contra 28.6% del puntero. Lo partimos en 16 sectores y le aplicamos lo que casi nadie aplica en campaña local: intervalos de confianza de Wilson y prueba exacta de Fisher sector por sector. La pregunta no era cuánto teníamos, sino dónde ese apoyo era real y no ruido de una submuestra chica.

El mapa salió claro. Un sector donde ya éramos primera fuerza, con significancia estadística. Dos en disputa con tendencia a favor. Ocho sin dueño, con indecisión de hasta 64%, que sumaban la mitad de la muestra. Y cinco sectores que eran retaguardia del rival, incluido el más grande del distrito, donde el puntero tenía 43.5%.

Después, retirar fuerza

La decisión más difícil fue sacar recursos de la retaguardia enemiga. Quien defiende todo no defiende nada, y en diecisiete días disputar de frente el bastión del rival es la forma más rápida de perder por dispersión. Blindamos el sector propio, empujamos los dos en disputa y metimos el grueso del tiempo del candidato, las brigadas y la pauta en la tierra sin dueño.

Mientras tanto, abrir la conversación

El mensaje se ancló en lo que el distrito estaba sufriendo: la extorsión, que en cinco años pasó de 49 a más de mil denuncias anuales. Toda la pauta empujaba hacia WhatsApp y Messenger, y ahí había un equipo de agentes contestando. En 19 días entraron 9,077 mensajes y escribieron por primera vez 3,074 personas. El equipo contestó el 86% de las conversaciones de WhatsApp, con una mediana de 22 minutos. Cada vecino que preguntó por el agua o por el cobro de cupos recibió una respuesta de una persona, no de un bot.

Y cerrar lo que podía matarnos

El candidato traía un antecedente público de una elección anterior. La regla fue contarlo primero y en sus propios términos, antes de que lo sacara un adversario en la última semana.

El resultado

La víspera de la elección, el 3 de octubre, el Jurado Nacional de Elecciones anuló de oficio la inscripción del candidato, en el último día que permitía el cronograma. Su nombre ya estaba impreso en la cédula, y los votos que recibió fueron para la lista que encabezaba su primera regidora. Sobre esa decisión escribí aparte: Excluir antes que elegir.

Aun así, con el candidato fuera de carrera a horas de abrir las mesas, la lista sacó 52,496 votos, el 9.86% con el 93.6% de las actas contabilizadas. Quedó cuarta, a menos de tres mil votos del segundo lugar, en una elección que el oficialismo arrasó con 45.8%. No ganamos, y eso también hay que decirlo.

Una campaña que tiene a su gente ubicada sector por sector no se desfonda cuando le quitan al candidato. Ese voto ya no era de la cédula: era de la conversación que se abrió en esos diecisiete días.

Lo que me llevo es esto: diecisiete días no alcanzan para ganar una elección que se perdió en los dos años anteriores. Sí alcanzan para dejar de desperdiciar el poco tiempo que queda. Y eso solo se logra cuando los datos te dan permiso de abandonar territorio sin culpa.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre estrategia territorial en campañas

¿Qué hacer cuando faltan pocas semanas para la elección?

Dejar de cubrir todo el territorio por igual: clasificar las zonas en propias, en disputa, sin dueño y del rival, y concentrar tiempo, brigadas y pauta donde el voto todavía se puede mover.

¿Por qué leer una encuesta por sector con estadística inferencial?

Porque el porcentaje general esconde dónde el apoyo es real. Con intervalos de confianza y pruebas de significancia se distingue un bastión verdadero del ruido de una submuestra pequeña.

¿Qué papel juega WhatsApp en una campaña municipal?

Es el lugar donde la pauta se convierte en conversación: el vecino pregunta y recibe respuesta de una persona. Medir mensajes, personas nuevas y tiempo de respuesta dice más que contar likes.

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